Navarra tiene una relación larga con la Garnacha, y de ahí salen sus vinos más reconocibles. La garnacha blanca da blancos con cuerpo y fruta madura, algo menos ácidos que un Albariño y con más presencia en boca. Y el rosado de garnacha navarro es de los clásicos españoles: color intenso, fruta roja y suficiente estructura para acompañar comida, no solo el aperitivo.
Al sur de Navarra, las condiciones naturales en esta zona nos ofrecen vinos con un amplio abanico de expresiones.
En 1985 tras el regreso de Jesús Rivero (cuarta generación) de un viaje comercial en el norte de Europa, surge la inquietud de salir de Rioja para descubrir el inmenso potencial de esta región con mucho que contar.
Gracias a las condiciones naturales en esta zona, los vinos DO Navarra ofrecen un amplio abanico de posibilidades: desde los famosos vinos rosados hasta los jugosos tintos jóvenes, desde los deliciosos blancos de chardonnay hasta los grandes tintos de crianza.





