Así es la D.O. Utiel-Requena

Te contamos todo lo que debes saber de la D.O. Utiel-Requena.

España, con alrededor de un millón de hectáreas de viñedos, es el país del mundo que más superficie destina para el cultivo de la vid. Con semejante cifra y ante la amplísima oferta de vinos diferentes que se producen en nuestro país, es inevitable que muchos vinos de excelente calidad queden a la sombra de aquellos producidos en las regiones vinícolas y Denominaciones de Origen de mayor renombre: Rioja, Ribera del Duero, Jerez, etc. Sin embargo, a poco que nos adentremos en el mundo del vino, en seguida nos daremos cuenta de que es posible encontrar vinos de excelentísima calidad que se producen en casi cualquiera de los rincones de nuestro país, muchos de ellos adscritos a alguna de las 70 Denominaciones de Origen de vino registradas en España. Todo un motivo para el orgullo y muestra viva de la identidad vitivinícola milenaria de nuestra tierra. 

Para equilibrar un poco la balanza, hoy queremos conocer la Denominación de Origen de Utiel-Requena, quizá no la más conocida, pero sí una de las más importantes de toda España, tanto por la calidad de sus vinos, como por el volumen de su producción o por la antiquísima tradición vinícola de la zona que ésta regula. En este artículo, abordaremos las principales características de los vinos D.O. Utiel-Requena y conoceremos cuáles son los aspectos clave que los definen: su ámbito geográfico, el terruño, el clima, las variedades de uva empleadas, etc. 

La Denominación de Origen Utiel-Requena

La Denominación de Origen Utiel-Requena ampara a algunos de los vinos producidos en el ámbito territorial delimitado por 9 municipios de la provincia de Valencia: Utiel, Requena, Villagordo del Cabriel, Venta del Moro, Siete Aguas, Sinarcas, Fuenterrobles, Camporrobles y Caudete de las Fuentes. Estas tierras se agrupan en una zona interior de la Comunidad Valenciana, a una distancia de alrededor de 70 kilómetros desde la costa del mar Mediterráneo. 

En la actualidad, la extensión de viñedos aproximada que se cultiva cada año en la región vinícola de Utiel-Requena es una de las más grandes de España, con unas 37.000 hectáreas de cultivos de vid, cerca de 100 bodegas adscritas y más de 5.600 viticultores. Una extensión que viene creciendo regularmente desde hace años, en parte, gracias al impulso que dio la designación de la Denominación de Origen de Utiel -Requena en el año 1932. Pero esta ya era una tierra de vino desde muchos años y siglos antes. 

Los inicios del cultivo de la vid y de la producción de vino en la zona hay que buscarlos en los tiempos de la propia introducción de estas actividades en la península ibérica. Hablamos de la época en la que los pueblos íberos habitaban la zona del levante del país, hace aproximadamente 2.700 años. Así lo atestiguan diversos restos arqueológicos con claras referencias al vino y al cultivo de la vid encontrados en diferentes puntos de lo que hoy constituye la zona vinícola de Utiel-Requena, como los de Los Villares (antigua ciudad de Kelin), en Caudete de las Fuentes. Aquí se encontraron lagares tallados en roca (Pilillas de Requena), ánforas y hasta restos de pepitas de uva, evidencias de la incipiente producción de vino en la región. 

Las primeras referencias escritas a la producción de vino en esta zona de Valencia datan ya de la Edad Media. De 1265 es, por ejemplo, el Fuero de Requena, un texto de carácter legal en donde Alfonso X el Sabio recoge la figura de los guardianes de las viñas. O las Cuartas Ordenanzas de la Villa de Utiel, de 1514, que regulaban las penalizaciones a aplicar en concepto de daños por la entrada de ganado en los viñedos. 

A partir del siglo XVIII se produce un gran crecimiento de la actividad vitivinícola en la zona, posibilitada gracias a los últimos avances técnicos que permitían una mejor comercialización del vino por vía marítima. Un crecimiento que tiene otro momento de gran auge a partir del 1887, con el nuevo impulso comercial que supuso para la zona la creación de la conexión de ferrocarril entre Valencia y Utiel, facilitando las exportaciones de vino hacia Francia y otros países de toda Europa.

Durante el siglo XX y hasta la actualidad, el crecimiento de la actividad vinícola de la región de Utiel-Requena ha sido cada vez mayor, impulsada por la creación de la Denominación de Origen en 1932, por las asociaciones de cooperativas que surgieron a partir de mediados del siglo pasado y por el auge y actualización de las bodegas a partir de los años 90. 

Clima y suelos de la D.O. Utiel-Requena

Los vinos de la Denominación de Origen Utiel-Requena se producen en una pequeña zona de la meseta ubicada en el interior de la provincia valenciana. A unos 70 kilómetros del mar Mediterráneo, esta meseta de Utiel-Requena, de unos 1.800 km² de superficie, supone un terreno de transición entre la geografía de la costa mediterránea y la extensión de la gran meseta central de la península. Se trata de una tierra mayoritariamente llana, de clima mediterráneo pero de gran influencia continental, en parte debido a la altitud de la meseta de Utiel-Requena, de entre 650 y 950 m sobre el nivel del mar. Con una altitud media de en torno a 720 m, se considera a Utiel-Requena como una zona de montaña en cuanto a lo que a los cultivos de la vid se refiere. Esta altitud propicia que haya grandes oscilaciones térmicas, especialmente adecuadas para la producción de vinos de gran calidad, con un marcado carácter ácido. Los inviernos se presentan largos y fríos, mientras que las primaveras, veranos y otoños son más cortos, siendo estos últimos también fríos. En cuanto a las precipitaciones, estas suelen ser escasas e irregulares, con una media de unos 450 mm anuales, y aproximadamente 150 mm en los años más secos. Estas precipitaciones escasas favorecen también la completa maduración de las uvas y hacen menos sensibles a los cultivos ante los ataques de ciertos hongos, como el mildiu o el oidium. En cuanto a los suelos, estos se reparten entre aluviales y arcillosos, dependiendo de la zona concreta de cultivo dentro de la región. 

Variedades de uva propias de la D.O. Utiel-Requena

En cuestión de variedades de uva, hablar de la D.O. Utiel-Requena es hablar de la variedad Bobal, segunda uva tinta más cultivada en España, solo por detrás de la Tempranillo. Con algo más del 94 % de los cultivos de vid de la región destinados a la plantación de variedades tintas, cerca del 80 % del total corresponden a la producción de Bobal, variedad autóctona de Utiel-Requena y que, no en vano, en algunos lugares de España se conoce directamente como “Utiel”. Una uva que se caracteriza por su buen nivel de acidez y por producir vinos de bajo contenido alcohólico. 

Entre las variedades tintas empleadas para la elaboración de vinos, la D.O. Utiel-Requena autoriza también el uso de la Tempranillo, la Garnacha, la Garnacha Tintorera, la Cabernet Sauvignon, la Syrah, la Merlot, la Pinot Noir, la Cabernet Franc y la Petit Verdot. 

En cuanto a las variedades blancas, las contempladas en las normas de vinificación de la D.O. Utiel-Requena son la Macabeo, la Tardana, la Merseguera, la Chardonnay, la Parellada, la Sauvignon Blanc, la Verdejo y la Moscatel de grano menudo. 

Los vinos de la D.O. Utiel-Requena

espumosos y espumosos aromáticos, vinos de aguja, vinos de licor y, por supuesto, vinos tintos. Son estos últimos, los vinos tintos, los que más se producen en la región y aquellos más representativos de la zona. A la hora de definir sus características organolépticas, en ellos influye en gran medida, como ya avanzamos antes, el uso de la variedad Bobal. También la influencia climática del mar Mediterráneo, la altitud y las temperaturas cambiantes. Así, los de Utiel-Requena son, en general, vinos de acidez equilibrada, frescos y de aromas afrutados. 

  • Los vinos blancos de la D.O. Utiel-Requena se caracterizan por su color amarillo, de intensidad variable en función de las variedades empleadas para la elaboración. Los blancos elaborados con la variedad Tardana, por ejemplo, presentan a menudo tonalidades doradas. En otros casos será común observar ciertos matices verdosos. En la nariz, se caracterizan por sus aromas frutales y florales. Y en boca, se manifiestan voluminosos, frescos y con un cierto punto de acidez característico.
  • Los vinos rosados de la D.O. Utiel-Requena destacan por la viveza de sus colores en la fase visual. Generalmente de color rosa vivo, los vinos rosados a partir de Bobal pueden presentar ciertos matices violáceos característicos de esta variedad. La Bobal marca también, en gran medida, sus características aromáticas, predominando las notas de frutas rojas como la fresa o la frambuesa. En boca, son vinos untuosos, frescos y de acidez notable. Con una cierta persistencia de las notas de aromas a frutas rojas en el retrogusto.
  • En cuanto a los vinos tintos de la D.O. Utiel-Requena, estos pueden clasificarse en función de su nivel de envejecimiento como Crianza, Reserva y Gran Reserva, de forma similar a como se denominan en otras D.O. de España. Así, los Crianza deben tener una guarda de al menos 2 años, con un mínimo de 6 meses de paso por barricas de roble; los Reserva, se envejecen durante 3 años, con un mínimo de 12 meses en barrica; y los Gran Reserva se maduran durante un mínimo de 5 años, con al menos 18 meses de barrica de roble. Pero además, en la D.O. Utiel-Requena se emplean otros términos propios para clasificar sus vinos. Es el caso de los vinos “tradición”, elaborados con al menos un 70 % de la variedad Bobal; o de los “madurado en barrica” que presentan un paso por barrica (o cono) de roble de menos de 6 meses.  

Estos tintos, de forma general, suelen caracterizarse por su color rojo intenso, con reflejos que van desde el violáceo propio de la Bobal, hasta el rojo picota. Los aromas de los tintos de Utiel-Requena recuerdan a frutas rojas, como frambuesas, fresas y cerezas; y a frutas negras, como moras, arándanos o ciruelas. A menudo que los vinos envejecen, estos matices aromáticos evolucionan hacia la fruta madura. En lo referente al gusto, los de la D.O. Utiel-Requena son vinos intensos, de acidez bien equilibrada y con cuerpo.  

Nuestros vinos Faustino Rivero Ulecia D.O. Utiel-Requena

Para conocer de primera mano todas las características de los vinos de esta Denominación de Origen, nada mejor que probar nuestros vinos Faustino Rivero Ulecia D.O. Utiel-Requena, que venimos elaborando desde 1997. 

4 vinos tintos elaborados a los pies del Mediterráneo, intensos, equilibrados y con cuerpo. Perfectos representantes del potencial vinícola de la variedad Bobal autóctona de esta tierra:

Faustino Rivero Ulecia Joven D.O. Utiel-Requena

Un tinto joven elaborado a partir de las variedades Bobal y Tempranillo, obtenidas de viñedos de más de 600 metros de altitud y bajo rendimiento obtenido de forma natural. Un vino de color rojo rubí con matices azulados, de intenso aroma a frutas del bosque, equilibrado, redondo y de final persistente. Ideal con quesos de todo tipo, carnes rojas o platos de cordero.

Faustino Rivero Ulecia Roble D.O. Utiel-Requena

Elaborado también con las variedades Bobal y Tempranillo y con una crianza de 6 meses en barrica de roble americano de tostado medio. De color rojo rubí intenso, encontramos de nuevo un aroma marcado por las frutas del bosque, con cierta influencia de la madera. En boca es frutal, redondo y de taninos maduros. Perfecto con carnes rojas y quesos no muy curados. 

Faustino Rivero Ulecia Crianza D.O. Utiel-Requena

Elaborado de uvas situadas a unos 700 metros de altitud, obtenidas de viñedos de más de 25 años de edad de las variedades Bobal y Tempranillo, mediante la vinificación de cada variedad por separado. Un vino de color rojo picota intenso, con ciertos matices de tonos de teja. Aroma de frutas rojas y negras, de paladar redondo, armonioso y en el que destacan los recuerdos tostados del paso por barrica de roble. Un vino perfecto para acompañar con pescados y mariscos, tapas o aperitivos.

Faustino Rivero Ulecia Reserva D.O. Utiel-Requena

También elaborado con Bobal y Tempranillo, vinificadas por separado, de viñedos de altura a entre 600 y 900 metros sobre el nivel del mar. Un reserva de color rojo rubí de reflejos violáceos. En la nariz, las notas aromáticas de tostado propias del roble se entremezclan con los aromas a frutas negras maduras, como la ciruela. Un vino de buen cuerpo y con un paso por boca aterciopelado, candidato ideal para acompañar con todo tipo de carnes, guisos y también con quesos curados.