¿Qué es un vino monovarietal?

¿Sabemos qué es un vino monovarietal? Si atendemos a la lógica, es fácil deducir que un vino monovarietal es aquel elaborado a partir de un solo tipo de uva, al incorporar este término el prefijo mono-. Sin embargo, más allá de la obviedad, el hecho de que un vino sea monovarietal implica otras muchas cuestiones y peculiaridades relativas a la forma de selección de la variedad de uva, del cuidado de la vid o de los procesos de elaboración y crianza de este tipo de vinos. Hoy queremos dedicar unos minutos a conocer un poco más a fondo qué es un vino monovarietal y, para hacerlo, vamos a ver cuáles son las principales características de estos vinos. También veremos cuál es la diferencia entre los vinos monovarietales y los varietales, y también cuál es la diferencia entre estos dos tipos de vinos y los vinos multivarietales.

Por último, conoceremos algunos ejemplos de vinos monovarietales elaborados a partir de muchas de las variedades de uva más representativas de la tradición vitivinícola de nuestro país. Un magnífico ejercicio para aprender a conocer las características que cada una de estas variedades de uva imprimen al vino y para desarrollar nuestras habilidades de cata. 

Vino monovarietal, vino varietal y vino multivarietal

La mejor forma de entender qué es un vino monovarietal es a través de la comparación de este término con las definiciones de los vinos varietales y los vinos multivarietales. 

  • Los vinos multivarietales son aquellos elaborados a partir de dos o más variedades de uva. Son los más tradicionales en la cultura vinícola del continente europeo, en la que se tiende a definir la personalidad de un vino a través de factores como la región de producción o los métodos de elaboración. La clave de la elaboración de estos vinos está en la correcta combinación de las características organolépticas aportadas por cada tipo de variedad con el objetivo de conseguir un vino equilibrado y redondo. Así, el enólogo cuenta con una valiosa herramienta en esta selección de variedades a la hora de afinar los matices de color, aroma, sabor y textura del vino. Y gracias a esta posibilidad de combinación de variedades de uva, los vinos multivarietales pueden llegar a manifestar una complejidad de matices extremadamente rica. En algunos casos, como los de los grandes vinos de la región de Burdeos o del Valle del Ródano, en Francia, se llegan a combinar más de una decena de variedades de uva distintas para obtener vinos de la más alta calidad.
  • Los vinos varietales, por su parte, son vinos elaborados a partir de una variedad de uva principal, que debe presentarse en al menos un 80 % – 85 % de la mezcla (según el porcentaje que determine el Consejo Regulador de cada Denominación de Origen). Esta variedad principal llevará la voz cantante a la hora de definir las características organolépticas del vino, sin embargo, se permite el uso de una o más variedades complementarias con el objetivo de corregir o complementar algunas propiedades aportadas por la variedad principal en busca de un determinado equilibrio: de color, de cuerpo, de nivel de acidez, de concentración de azúcares, de carácter tánico del vino, etc.
  • Y por último, los vinos monovarietales, por oposición a los vinos varietales y a los multivarietales, serían vinos elaborados con una única variedad de uva en un porcentaje del 100 %. En estos casos no existe lugar alguno para la mezcla de variedades y es una única cepa de uva la que aporta todas las características primarias al vino. Así, podríamos resaltar también que todos los vinos monovarietales pueden considerarse también varietales, ya que el porcentaje de uso de una uva principal al 100 % implica asimismo un porcentaje superior al 80 %, proporción mínima que define a los vinos varietales.

Características y propiedades de los vinos monovarietales

Como bien decíamos, la producción de vinos multivarietales ofrece a enólogos y bodegas una herramienta extra a la hora de determinar y afinar los matices organolépticos del vino. En el caso de los monovarietales, se prescinde de esta herramienta, por lo que de esta limitación, otros factores de influencia cobran mayor relevancia a la hora de configurar la personalidad del vino. De esta manera la selección de la variedad de uva; su correcta adaptación a las características del terruño; las condiciones climáticas de temperatura, precipitaciones e insolación; la altitud; los procesos de fermentación o los métodos de crianza elegidos, toman una relevancia vital para definir las características que presentará el producto final. Una forma de entender la viticultura más propia de los viticultores del continente americano, en la que se realza el valor de las características de la variedad de uva sobre otros aspectos de los procesos de cultivo de la vid y de la vinificación. 

Esta limitación de los factores que las bodegas pueden controlar en la elaboración de vinos monovarietales hacen que, a menudo, estos sean más complicados de producir. Sin embargo, si se elaboran correctamente, los vinos monovarietales pueden llegar a alcanzar el mismo nivel de calidad que los mejores vinos multivarietales. Y es a través de estos vinos monovarietales de gran calidad como mejor podemos apreciar las características organolépticas y el potencial enológico de cada variedad de uva. 

Monovarietal Collection de Faustino Rivero Ulecia

¿Qué mejor forma que descubrir el valor de los vinos monovarietales y de aprender sobre las características propias de cada variedad de uva que probando estos vinos? Esto es lo que ofrece la Monovarietal Collection de Faustino Rivero Ulecia, en la que se presentan 12 propuestas de vinos monovaritales elaborados al 100 % con algunas de las variedades de uva más representativas de la tradición vinícola de nuestro país:

Verdejo. Variedad de blancos pajizos, de carácter herbáceo y afrutado, y  con el punto justo de acidez, como el FAUSTINO RIVERO ULECIA VERDEJO; o el nuevo FAUSTINO RIVERO ULECIA 5.5 VERDEJO FRIZZANTE, un Verdejo en versión fresca, ligera y con un punto de carbónico natural.

Chardonnay. Uva de referencia para blancos afrutados y de aroma intenso, como el FAUSTINO RIVERO ULECIA CHARDONNAY.

Sauvignon Blanc. La variedad perfecta para elaborar vinos blancos delicados, de carácter herbáceo y con toques de cítricos, como los de el FAUSTINO RIVERO ULECIA SAUVIGNON BLANC.

Macabeo. Uva de blancos jugosos, brillantes y de acidez equilibrada, con un recuerdo frutal muy fresco, al estilo de este FAUSTINO RIVERO ULECIA MACABEO. O también en una versión con un punto más de dulzor, como en el FAUSTINO RIVERO ULECIA BLANCO SEMIDULCE.

Moscatel. Para un blanco dorado, que recuerda a flores y a frutas cítricas y de dulzor elegante, como el de el FAUSTINO RIVERO ULECIA BLANCO AFRUTADO.

Bobal. Uva perfecta para elaborar rosados suaves, afrutados y frescos, como este FAUSTINO RIVERO ULECIA ROSADO BOBAL.

Merlot. Variedad que ofrece tintos de aroma intenso, floral y especiado, del que el FAUSTINO RIVERO ULECIA MERLOT es un magnífico representante.

Shiraz. Uva que da elegantes vinos tintos de reflejos violáceos. Frutales, florales y de finales amplios. Como nuestro FAUSTINO RIVERO ULECIA SHIRAZ.

Cabernet Sauvignon. Para vinos tintos de color intenso y aromas a frutas rojas. Especiado, suave en boca y de taninos amables. Al estilo de este FAUSTINO RIVERO ULECIA CABERNET SAUVIGNON.

Tempranillo. La variedad por excelencia de Rioja y Ribera del Duero. Una cepa que produce algunos de los vinos tintos más elegantes de nuestro país: equilibrados, potentes, con buena estructura y aromas de frutos rojos maduros. Variedad de la que el FAUSTINO RIVERO ULECIA TEMPRANILLO constituye un perfecto ejemplo.