Más allá del vino, enoturismo

Son muchas las ventajas que ofrece el enoturismo: acercarse de primera mano a las distintas variedades de uvas con las que trabaja una bodega, sus características, los procesos de elaboración y envejecimiento del vino… Sin embargo, lo que hace de esta actividad una experiencia única, es conocer la envoltura etnográfica del vino: pasear por los viñedos y sus paisajes, conocer sus olores, la historia de la región, sus gentes, su cultura… Todo esto sin lugar a dudas, nos ayuda a aproximarnos al cuerpo de un vino desde una perspectiva mucho más orgánica y enriquecedora.

Cada vez son más las personas atraídas por la cultura del vino. Según el ‘Monitor de Enoturismo 2019’, realizado por la Denominación de Origen Calificada Rioja, en 2019, un total de 195 bodegas articulan la propuesta de Rioja y suman una cifra de casi 860.000 visitas en 2019, lo que supone un crecimiento del 5,9% respecto al año anterior.

El turismo de calidad en torno al enoturismo se está consolidando, ofreciendo a los visitantes una experiencia no sólo gastronómica y de ocio, sino también cultural.  El turismo del vino se ha convertido en un motor del desarrollo socio-económico y sostenible de las regiones, al mismo tiempo que genera empleo y activa la calidad de vida de la población local.

Se pueden visitar las bodegas a lo lardo de todo el año, las etapas que conforman el proceso de maduración del vino son muchas y ofrecen multitud de oportunidades de acercarnos a esta cultura desde distintas vías experienciales.

Un buen destino para el enoturismo es La Rioja, enclave referencial de la tradición vinícola y lugar en el que producimos gran parte de los vinos del Grupo Marqués del Atrio. La cueva de los Cien Pilares, el mágico pueblo de Turruncún, las vistas de Arnedo desde el cerro San Miguel, Arnedillo y sus famosas termas… son algunas de las muchas experiencias únicas que te ofrecemos desde Arnedo.