La vid y sus partes, anatomía de una cepa

Vinos blancos, rosados, tintos… todos ellos tienen origen en el mismo sitio: la vid. Pero, ¿cómo es la vid y qué características tiene?

La vid es una planta de la familia de las vitáceas caracterizada por tener unas ramas muy sudorosas o sarmientos, con tallo corto y muy leñoso. Vitis vinífera es su nombre científico y existen más de 60 especies o tipos de parras diferentes.

La parte aérea de la cepa está compuesta por las siguientes partes:

  • El tronco es el apoyo de la planta al suelo, donde se almacenan las sustancias de reserva y sirve de conducto de la savia y el agua. 
  • Los brazos o ramas son las partes encargadas de distribuir los nutrientes y repartir la vegetación y frutos a lo largo de la planta. Estos brazos son los que aportan los tallos del año, llamados sarmientos cuando están lignificados y pámpanos cuando son herbáceos.
  • Los pulgares es la parte de donde nacen los pámpanos o sarmientos.
  • Los zarcillos sirven a la vid para sostenerse por sí misma y mantenerse erguida, generalmente enroscada a un alambre.
  • Las yemas nacen en la unión de la hoja y el sarmiento. Al final de la temporada de crecimiento, cada yema albergará las estructuras que darán vida a los futuros pámpanos y sarmientos; hojas, flores y zarcillos, en el siguiente ciclo de la vid.
  • Las hojas son el motor de la vid. Encargadas de la fotosíntesis, son responsables de obtener el oxígeno y la glucosa para la planta, elemento fundamental que se concentra en la fruta.
  • El fruto o la uva es una baya que puede ser de diferentes tamaños, siempre de forma esférica u ovalada. Ésta, a su vez, tiene tres partes. El hollejo es la piel de la uva que sirve de protección y aporta la pruina encargada de fijar las levaduras que fermentan el mosto. La pulpa es la parte más rica en agua, azúcares, aromas y ácidos, normalmente, de color blanco. Las pepitas, que son ricas en aceites y taninos, marcan la maduración de la uva.

Además, enterradas en la tierra, se encuentran las raíces de la cepa. La función principal de las raíces es la absorción y conducción del agua y los minerales de la tierra hacia la parte aérea de la vid. También sirven al anclaje de la planta al suelo y en la producción de hormonas.

Desde que la vid es plantada, la raíz coloniza el suelo disponible en un proceso que puede durar entre cinco y siete años. Durante los siguientes 30 años, se produce la explotación del suelo y el máximo desarrollo en cantidad y calidad de la planta. Y es a partir de los 40 años que la cepa inicia el retroceso en cantidad, pero manteniendo su calidad o, incluso, mejorándola.