Guía para la cata de un vino

A lo largo del día, una persona está expuesta a miles de estímulos de diversa índole que, por cantidad y frecuencia, muchas veces no registra y, por lo tanta, no llega a percibir. Sin embargo, en el proceso de cata de vinos todos nuestros sentidos deben estar alerta para que nuestro cerebro analice desde una perspectiva visual, olfativa, gustativa, e incluso auditiva y táctil, lo que está sucediendo. Solo si se interioriza cada estímulo, se puede llegar a ver lo que transmite cada vino. 

La cata requiere conocimientos y memoria. Por un lado, saber cómo utilizar los sentidos y qué a qué señales prestar atención, y, por otro lado, memorizar cada aspecto del vino, estudiarlo e interpretarlo. Para aprender a catar un vino, es imprescindible conocer primero cuáles son las técnicas de cata, qué aspectos entran en el análisis de un vino y cuáles los términos correctos para emitir un juicio.

En este artículo, se abordarán las diferentes partes que componen el proceso de cata de vino y en qué consiste cada una de ellas.

La cata de vino se divide en tres partes: la parte visual, la parte olfativa y la parte gustativa, y cada una de ellas responde al análisis del vino desde una perspectiva diferente.

En primer lugar, se cata el vino de manera visual, con la vista. Esta parte consta de la apreciación del color del vino y de la intensidad del mismo, dado que cada una de ellas aporta significados y connotaciones diferentes. 

El color del vino aporta información sobre su edad, es decir, si se trata de un vino joven, un vino en evolución o más bien uno que ya está envejecido o, en el peor de los casos, está muriendo.

A través de la intensidad del color, se puede apreciar el cuerpo del vino, si es más robusto o menos. En otras palabras, esta característica hace referencia a la ‘consistencia’ del vino o la ‘densidad’ del mismo. No es lo mismo el cuerpo que presenta un vino joven que un vino de crianza, por lo que se presupone que a mayor cuerpo, mayor calidad del vino.

En segundo lugar, se realiza el análisis olfativo del vino en cuatro etapas:

  • Observación de la condición del vino con objeto de ver si tiene algún de defecto.
  • Identificación de la intensidad aromática en función de si es alta, media o baja.
  • Clasificación aromática del vino dentro de las diferentes familias aromáticas en las que se enmarcar el vino.
  • Clasificación del vino según su estado evolutivo a partir de los matices olfativos y de color.

En tercer lugar, la fase gustativa de la cata según cuatro parámetros principales:

  • Dulzor
  • Acidez
  • Salinidad, en el caso de aquellos vinos que se encuentran cerca del mar como el albariño
  • Amargor o astringencia

Otro parámetro a contemplar en el análisis gustativo es la graduación alcohólica, puesto que la temperatura de la boca aumenta con un mayor nivel de alcohol.