El tapón de vino

Normalmente asociamos el vino al tapón de corcho, pero hay muchos tipos de tapones de vino posible. No es algo que nos hayamos sacado de la manga. Desde tiempos inmemoriales se ha creído que la mejor manera de sellar una botella de vino era la solución del corcho. A día de hoy, después de multitud de estudios, se sabe que esta creencia no es del todo cierta.

Hay muchos factores que determinan el último paso del embotellado de un vino. El primero de ellos y el que por lógica viene a nuestra mente, es el condicionado por una cuestión enológica, pero en muchas ocasiones también es una cuestión de marketing, sin que esta última motivación deje de lado la preocupación por conservación en perfectas condiciones del vino.

La enología ha avanzado mucho, gracias en gran parte a la tecnología, erradicando los clásicos problemas causados por los tapones de corcho gracias a la introducción de nuevos tapones que funcionan mejor.

Los tapones más utilizados actualmente:

Natural: Por su puesto en primer lugar, el de 100% corcho, preferiblemente de una sola pieza.

Tapón de rosca: Tradicionalmente considerado un tapón para vinos jóvenes, se caracteriza por ser el más aséptico.

Plantcorc: Es un tapón biosintético elaborado con biopolitileno, elaborado con biomasa de caña de azúcar.

Tapón de vidrio: Es un tapón muy elegante, pero no sólo destaca por su estética. Estos tapones permiten un gran sellado y neutralidad.

En nuestro grupo bodeguero tenemos muy en cuenta las características de cada vino y seleccionamos la mejor opción para sellar nuestros vinos y que lleguen a tu mesa conservando todos los matices y la calidad que se merecen. ¿Quieres saber qué tapones utilizamos? ¡Te invitamos a que eches un ojo en nuestra web o en nuestra tienda y lo descubras por ti mismo!