Cómo decantar un vino estas Navidades

Llegan estas fiestas y hay ritos que perduran y nos acompañan siempre. El vino es uno de los elementos “estrella” en cualquier mesa de las muchas que se prepararán estos días para celebrar la Navidad en familia. Brindar con un buen vino y degustarlo durante una gran comida o cena navideña es un lujo para el paladar.

Para que la degustación sea perfecta, una de las opciones recomendables es recurrir a la decantación del vino, especialmente cuando éste es viejo o lleva guardado en botella mucho tiempo. La decantación es una operación de verter el vino en un decantador con el fin de airear y mejorar el sabor de ciertos vinos.

Tiene dos funciones principales: eliminar sedimentos y airear los vinos cerrados o muy potentes, para que se abran o se suavicen de manera que muestren mejor su sabor. Sin embargo, este proceso tiene su técnica y va más allá del simple trasiego. La decantación se ha de realizar con mucho cuidado y siguiendo una serie de pautas. Desde luego, es muy importante contar con un buen decantador, que tenga suficiente capacidad y con buena boca de llenado. Pero, además de esta condición, han de seguirse unas reglas:  

1) Antes de decantar, es preciso oler y catar el vino en una copa para apreciar el estado en el que está realmente.

2) Si consideramos necesario hacer esta operación, tendremos que hacerlo con suavidad. Iremos vertiendo el vino en el decantador procurando que se deslice en su interior.

3) A lo largo de este proceso, vamos a apreciar cómo aparecen algunos posos y un cierto cambio de color.

4) Cuando el vino ya esté en el decantador, lo dejaremos reposar junto a la botella de donde procede.

5) Sobre el tiempo que estará el vino en el decantador, éste puede variar según la antigüedad del vino, por lo que no existe un tiempo estándar. Lo que se suele hacer es ir probando el vino.

6) Para agilizar la oxigenación del vino, se puede hacer girar el decantador en círculos concéntricos de manera constante. Todo ello con mucha delicadeza y sin movimientos bruscos. Y es que si no tenemos esto en cuenta podemos hacer que el vino pierda su bouquet.

7) La decantación siempre se ha de hacer en el último momento antes de pasar a la mesa o justo antes de servirlo.

8) Cuando se sirva el vino, se podrá comprobar que el sabor se ha suavizado y que el vino ha rejuvenecido, recuperando, a veces, lo mejor de su crianza.